Tecnología

El aspecto más llamativo de Genny™ —clave para su funcionamiento— es su capacidad para mantener el equilibrio. Genny™ 2.0 se controla mediante una red inteligente de sensores, una estructura mecánica y sistemas de propulsión y control. Desde el mismo momento en que su usuario se sienta en él, cinco sensores giroscópicos y dos acelerómetros registran las variaciones del terreno y de la posición del cuerpo con una frecuencia de cien veces por segundo. Más rápido de lo que puede pensar nuestro cerebro.

Como ya se ha mencionado, Genny™ 2.0 cuenta con cinco sensores giroscópicos, aunque solo necesita tres para controlar el movimiento hacia adelante, hacia atrás, así como la dirección. Los demás sensores son redundantes e incrementan la fiabilidad y seguridad. Todos los datos sobre inclinación y dirección, así como la información recibida por los demás sensores, se transmiten al cerebro del vehículo.

El “cerebro” y la “fuerza muscular” son responsabilidad de dos grupos redundantes e idénticos de componentes, compuestos por microprocesadores con control electrónico, baterías y motores. Ambos grupos comparten la tarea de dirigir las ruedas. Esta enorme capacidad de elaboración es fundamental para aplicar ajustes inmediatos y evitar que el usuario se caiga. En caso de fallo de alguno de los muchos componentes que controlan el vehículo, siempre hay otro componente que trabaja en espejo y que asume instantáneamente el control de todas sus funciones, permitiendo que el sistema se detenga por completo de forma segura sin poner en peligro al usuario.

Los microprocesadores utilizan un software avanzado que controla el Genny™ 2.0. Este software procesa toda la información sobre estabilidad que recibe de los sensores giroscópicos y da una respuesta que ajusta la velocidad y evita cualquier caída. Los motores eléctricos funcionan con un juego de baterías recargables de ion-litio y pueden hacer que las ruedas giren de forma independiente y a una velocidad distinta.

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